“Desentrañando sentidos: estrategias de comprensión lectora” fue una de las propuestas de Septiembre, Mes de la Formación Docente Continua. La capacitación estuvo destinada a docentes de Nivel Primario de todas las modalidades y trabajó sobre herramientas concretas para enseñar a comprender textos: inferir, jerarquizar ideas y reconocer cómo se construye la propia comprensión.
¿Qué hacemos cuando leemos? ¿Cómo sabemos que entendimos? ¿Qué herramientas necesita un estudiante para pasar de reconocer palabras a construir sentidos a partir de un texto? Esas fueron algunas de las cuestiones que atravesaron la capacitación “Desentrañando sentidos: estrategias de comprensión lectora”, destinada a docentes de Nivel Primario de todas las modalidades de las áreas de Lengua y Comunicación.

La propuesta, desarrollada en el marco de Septiembre, Mes de la Formación Docente Continua, abrió un espacio para revisar las prácticas de enseñanza de la lectura y trabajar sobre algunos procesos que intervienen en la comprensión: la inferencia, la jerarquización de ideas, la activación de conocimientos del mundo y la metacognición.
Lucía Gandur, quien integra junto a Liliana Barrionuevo y Alejandra Rivadeo el Área Lengua de la Subdirección de Formación Docente Continua e Investigación (FDCI), explicó que el propósito fue avanzar sobre estrategias que permitan ir más allá de la decodificación. “La jornada ponía el foco en cómo profundizar en estrategias de lectura que permitan avanzar además en el nivel de decodificación”, señaló.
La capacitación propuso pensar esos procesos como contenidos que también necesitan ser enseñados. “Son actividades, procesos cerebrales complejos que necesitan ser enseñados, desarrollados y finalmente monitoreados por cada estudiante”, explicó Gandur.
La propuesta también permitió revisar las distintas perspectivas de alfabetización que conviven en la provincia: Conciencia Fonológica, Prácticas del Lenguaje y Enfoque Equilibrado. El objetivo no fue solamente presentar conceptos, sino ponerlos en relación con las prácticas que los docentes desarrollan en sus aulas y con los contextos socioculturales de las escuelas.

El trayecto parte de una idea central: leer y escribir son prácticas culturales que no se adquieren espontáneamente. Por eso, la enseñanza requiere generar condiciones y propuestas sistemáticas para que los estudiantes puedan ingresar a la cultura escrita. En palabras de Gandur, se busca “garantizar el acceso a una lectura que permita ampliar la capacidad de pensar, de asociar con el mundo personal que cada uno lleva al aula y de vincularlo al contexto de la vivencia y de la producción de los textos”.
También se trabajó sobre una cuestión que suele quedar en segundo plano: para qué leemos. No todas las situaciones de lectura persiguen el mismo propósito y esa diferencia también forma parte de la enseñanza.
“Se lee siempre con una finalidad diferente, se tienen propósitos distintos en cada propuesta didáctica de los docentes”, sostuvo Gandur. Por eso, agregó, “los estudiantes deben tener claridad en qué se espera que hagan ellos cuando se enfrentan a un texto”.
La capacitación puso así el foco en decisiones concretas de la enseñanza: qué se propone leer, para qué, qué estrategias se ponen en juego y cómo se acompaña a los estudiantes para que puedan reconocer aquello que comprenden y aquello que todavía necesitan revisar.

El desarrollo de la jornada tuvo además una participación sostenida de los docentes. Gandur destacó “el compromiso de los docentes que han asistido en la permanencia de la jornada” y su participación activa durante las actividades.
Entre las situaciones que mencionó estuvo la presencia de docentes que asistieron con sus hijos e hijas y sostuvieron la jornada mientras también atendían las tareas de cuidado. “Han estado durante las cinco horas de la capacitación haciendo estos dos trabajos: de cuidar a un otro y de desarrollarse y aprender para ser mejores profesionales”, señaló.